Tiempo de priorizar
Alicia E. Kaufmann
Los directivos/as, como toda persona de acción, están particularmente expuestos, a las presiones del tiempo.
Los primeros europeos en usar relojes, en el siglo XVII, fueron los hombres de negocios.Llevar un reloj era señal de sabiduría y virtud. Hoy se dice que la utilización sabia del tiempo refleja esos atributos.Tal vez Marshall McLuhan tenía razón cuando decía “El esquimal es un siervo de su kayak, el vaquero de su caballo, y el directivo de su reloj”.

Vivimos agobiados por las cosas urgentes y nos olvidamos de lo verdaderamente importante. Ver una salida del sol, disfrutar de unos momentos de paz, de un buen libro o de la compañía de un amigo, de tener un momento “especial para con los hijos” o la pareja, son momentos dejados después, Pero a veces ese después no se presenta porque el destino lo ha dispuesto de otra manera y ya no hay tiempo para recuperar ese tiempo perdido.

¿Alguna vez llenó una maleta y notó que podía poner muchísimas más cosas si doblaba las cosas cuidadosamente, en lugar de solo tirarlas dentro? Resulta sorprendente, pero lo mismo ocurre con la vida. Cuanto mejor uno se organiza, más tiempo queda para el ocio y la familia, más tiempo queda para las cosas que importan de verdad. Existe un modelo, acuñado por S. Covey, denominado “Los cuadrantes del tiempo”, que ayuda a acomodar las cosas. Está compuesto por dos ingredientes básicos: lo urgente y lo importante. Urgente son las situaciones apremiantes, las cosas que no pueden esperar, las actividades que exigen atención inmediata. Cuando nos hallamos en este cuadrante, tendemos a reaccionar, a dejarnos arrastrar por las emociones más primarias, a ser reactivos, a perder los papeles. En cambio, cuando nos situamos en lo importante tendemos a reflexionar, a pensar en aquellas cosas que nos importan de verdad, a pararnos a reflexionar antes de echarnos a la yugular del otro. Es el cuadrante de la proactividad.

A nivel personal podemos referirnos a los ladrones del tiempo. Están los externos y los internos. Entre los primeros encontramos los llamados telefónicos, la política de puertas abiertas, las reuniones poco planificadas y las interrupciones... Entre los internos hallamos los objetivos confusos y cambiantes, la ausencia de un plan de trabajo, el retraso en tratar conflictos, ser demasiado perfeccionistas, inaptitud para decir no, tener demasiados intereses dispersos o simplemente priorizar lograr la aprobación de los demás.

En las empresas observamos dos modalidades en relación al uso del tiempo, el tradicional, con un predominio del control y la adicción a lo urgente. Y el enfoque innovador en el que se prioriza lo importante. En este modelo, contamos con la brújula para que nos guíe. No existen atajos, pero sí un camino basado en principios.
Los valores básicos que guían nuestras acciones.. Según el principio de Pareto, el 80% de los resultados, viene del 20% de las actividades.

La clave del éxito de este enfoque está dada por la planificación diaria y semanal para “identificar las rocas grandes” y .los “roles “ y que espacio les dedicamos cotidianamente. Una vez que se han programado las rocas grandes, los guijarros se acomodan solos.

Hacer que las cosas más importantes estén en primer lugar, requiere de valentía y a menudo salir de la zona de comodidad, ésta constituye un territorio de incertidumbre, de cambios, de posibilidad de equivocarnos, pero también constituye la posibilidad de conectarnos con nosotros mismos y con los demás. .Es el lugar donde se hallan las oportunidades y el único donde se puede desarrollar el potencial que llevamos dentro.
Muchas personas pocas veces prueban cosas nuevas, despliegan sus alas.
Viven seguras pero aburridas. Viven en condicional, pensando “si hubiera o hubiese”….. Se ha de recordar que el riesgo de la vida sin riesgos, es el mayor riesgo de todos y que cada minuto es único e irrepetible. De allí la importancia del tiempo de priorizar en función de las cosas que importan de verdad, y aprovechar estas vacaciones, para dejar de lado los balances de la cuenta de resultados y dedicarlos al balance del negocio de la vida.