"Bienvenido 2011"
Por Alicia Kaufmann, presidenta de la Unidad de Género de AECOP

La convergencia de acontecimientos que desencadenaron el Renacimiento en Italia, guarda un increíble paralelismo con nuestra época. La imprenta inventada por Gutenberg, hizo posible que los avances científicos llegaran al gran público. El interés medieval por lo espiritual decayó cuando las personas descubrieron su propio potencial. El acelerado desarrollo de la ciencia y los inventos a todos los niveles, pintura, escultura, arquitectura y filosofía, inspiró a los ciudadanos en la creación de un nuevo mundo.

Hoy, el vertiginoso avance de redes sociales como Facebook o Wikileaks permite un acceso a la información nunca imaginado hasta ahora. Millones de blogueros se comunican diariamente y nos recuerdan un mensaje de Jefferson: "si tuviera que elegir entre un Gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, elegiría a estos últimos". Personas de distintas disciplinas y clases sociales comparten la idea de que la tecnología ofrece un acceso ilimitado a la información, dando lugar al florecimiento de la imaginación y creatividad, que en forma conjunta constituyen un nuevo poder. El agnosticismo y la falta de valores nos conducen a pensar que estamos en un nuevo Renacimiento. Pero, ¿cómo aparecen y desaparecen estos periodos?.

Florencia estaba gobernada por importantes familias de banqueros, entre ellos los Medici, mecenas de Leonardo Da Vinci, Michelangelo y Botticelli entre otros, pero su dinero provenía de las guerras. Iglesias y catedrales se construían con "dinero ensangrentado". Los italianos traicionaron sus ideales y un día, Florencia cayo en manos de quienes codiciaban su riqueza.

Hoy ocurre algo similar con los que podríamos denominar los buscadores de oro del siglo XXI. Son los broker hipotecarios españoles que consiguieron pisos sobrevalorados para familias humildes, que hoy están sin techo y en la miseria. Deportistas de elite, ejemplo para las nuevas generaciones, desenmascarados por sus prácticas corruptas o tramas financieras, como la de Wall Street, que son tan profundas que llevan al suicidio a sus protagonistas (recordemos el caso del hijo de Madoff).

Parece que nadie recuerda que "el último viaje" no tiene bolsillos y sólo nos llevamos intangibles, como el buen hacer en relación a los demás. Hoy predominan dos comportamientos: "nutrir el propio ego" y "nutrir a la sociedad". Éste último, supone tener una visión colectiva y positiva del futuro. Nuestra sociedad necesita líderes con visión, pero sobre todo, honestos. Diversos estudios del Centros de Investigaciones Sociológicas, coinciden desde mediados de los 90 en que la honestidad es más importante incluso que la eficacia o la prudencia.

Mientras que la sociedad atraviesa esta crisis de identidad, podemos visualizar el caos como un signo de vida. Una muestra de la necesidad de pasar de ser personas que sólo viven para nutrir su ego, a desear participar y construir una nueva sociedad. Como señala un dicho africano: "Si quieres llegar rápido ve solo. Si quieres llegar lejos, ve con los demás". Quizás esta sea una de las claves positivas de la transfor- acción que hemos de emprender y, a partir de un nuevo comportamiento basado en el talento y la creatividad, dar la bienvenida a 2011.